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Bidueiro · Ameneiro · Castiñeiro
El carballo es el roble gallego: fuerte, protector, bajo cuya sombra todo puede crecer. Proxecto Carballo es el proyecto más importante de Actives. Un ecosistema de acogida residencial que cubre tres momentos distintos de la vida con el mismo objetivo: que nadie crezca solo.
Carballo no es un centro de acogida. Es un ecosistema de casas con nombre propio, carácter propio y personas propias. Cada una responde a un momento vital diferente, pero todas comparten la misma filosofía: un hogar no se puede estandarizar.
El abedul es el primer árbol en volver a crecer cuando el bosque ha sido destruido. Eso es Bidueiro: el primer hogar seguro para menores que vienen de situaciones de desprotección.
Cada casa Bidueiro tiene dos educadores residentes que ejercen funciones de referentes del hogar, junto a entre cinco y seis menores. No son monitores de turno, son personas que están ahí, que comparten el día a día, que ponen límites y también celebran los logros.
El aliso crece junto al agua, siempre al borde del camino, nunca delante ni detrás. Ameneiro es exactamente eso: una presencia al lado, no encima. El espacio donde aprender a vivir de forma autónoma sin hacerlo solo.
Algunos pisos Ameneiro cuentan con un adulto de referencia según la complejidad del grupo. Otros son completamente autónomos. En ambos casos el objetivo es el mismo: que cuando llegue el momento de salir, la persona esté lista.
El castaño tarda años en dar frutos, pero cuando lo hace, los da en abundancia. Castiñeiro es el modelo más innovador de Carballo: viviendas compartidas que mezclan perfiles, donde personas con dificultades conviven con personas que tienen la vida más o menos resuelta.
No es un piso de acogida al uso. Es una casa normal donde convive gente diferente con algo en común: querer vivir bien. Los procesos de selección son cuidadosos para garantizar la convivencia, y el resultado es un entorno que normaliza sin etiquetar.
La acogida residencial en Actives parte de una convicción: ninguna persona en dificultad necesita exactamente lo mismo. Por eso Carballo no es un modelo único, sino un ecosistema que se adapta a cada momento vital.
Las rutinas, las comidas, los conflictos del día a día son la herramienta de trabajo real en Carballo. No los talleres ni los programas, sino la vida compartida.
En Bidueiro los educadores viven en la casa. No vienen a trabajar y se van. Esa presencia constante es lo que permite una relación de verdad.
Carballo se entiende como un recorrido: de Bidueiro a Ameneiro, de Ameneiro a Castiñeiro, de Castiñeiro a la vida independiente. Cada paso prepara el siguiente.
Mantener las casas de Carballo requiere recursos continuados. Cada socio cooperador y cada donación hace posible que más personas tengan un hogar seguro.
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